A casi dos años del ciberataque que sufrió en 2023, la Biblioteca Británica sigue enfrentando las secuelas de este incidente.
Aunque el gobierno del Reino Unido se negó a negociar con los responsables del “secuestro” de información, la magnitud del daño en los sistemas ha impedido su completa recuperación hasta la fecha.
Este ataque evidencia la vulnerabilidad de las instituciones culturales frente a amenazas digitales y subraya la complejidad de restaurar sistemas críticos tras un ciberataque de gran escala.