El impacto social de un archivo histórico puede medirse a través de distintos indicadores, entre los que destacan la consulta directa de sus fondos, las publicaciones generadas a partir de la investigación documental y la participación de estudiantes que realizan en él su servicio social.
En este sentido, la consulta por parte de alumnos resulta especialmente significativa, ya que evidencia el uso activo del acervo y su integración en procesos de formación académica y producción de conocimiento.
Esta dinámica demuestra que el archivo no solo cumple una función de conservación del patrimonio documental, sino que también desarrolla instrumentos de descripción y acceso que facilitan la localización y comprensión de la información contenida en los documentos.