Marion Stokes, bibliotecaria estadounidense, dedicó más de tres décadas de su vida a grabar de manera sistemática noticiarios de televisión con la convicción de que una parte significativa de la información difundida en los medios no sobreviviría al paso del tiempo.
Su labor comenzó en 1979, a raíz del impacto que le causó la cobertura informativa sobre la toma de la embajada de Estados Unidos en Irán, un acontecimiento que marcó su percepción sobre la fragilidad de la memoria mediática.