El hallazgo de la Basílica de Vitruvio confirma el valor de los textos antiguos
Durante generaciones, Troya fue un referente histórico sin una ubicación precisa hasta que el arqueólogo Heinrich Schliemann identificó sus restos en Hisarlik, Turquía, a finales del siglo XIX, confirmando la correspondencia entre los relatos antiguos y un espacio físico concreto.
Una situación similar ha ocurrido con la Basílica de Vitruvio, mencionada en textos clásicos y considerada durante mucho tiempo una referencia teórica o simbólica. Hasta hace pocos meses, no se tenía certeza de su existencia material ni de su localización exacta.
El reciente hallazgo, realizado en la ciudad costera de Fano, en Italia, aporta nuevas evidencias sobre la presencia de esta construcción y refuerza la vigencia de las fuentes antiguas como guía para la investigación, al demostrar que aún existen lugares históricos por descubrir a partir de los textos.