Tras la disolución de la Unión Soviética y la apertura de los archivos generados durante la Segunda Guerra Mundial, se esperaba una revisión sustantiva de ciertos episodios históricos. Sin embargo, en temas como la muerte de Adolf Hitler, las posturas historiográficas han variado poco.
A pesar de que la llamada Guerra Fría concluyó hace décadas, persisten diferencias interpretativas entre las versiones promovidas desde el ámbito occidental y aquellas sustentadas en documentación soviética. Estas divergencias evidencian que el acceso a nuevas fuentes no siempre modifica de inmediato los consensos históricos consolidados.
El debate revela una cuestión de enfoques: cómo se interpretan los documentos, desde qué tradiciones historiográficas se analizan y qué marcos ideológicos influyen en la construcción del relato histórico.