Casi un siglo antes, en 1898, dos fotógrafos capturaron clandestinamente la imagen de Otto von Bismarck, artÃfice de la unificación alemana, en su lecho de muerte. A diferencia del caso de Kirby, esta imagen fue tomada sin autorización, mediante el soborno al personal de la residencia del canciller.
La publicación de la fotografÃa provocó gran controversia en Alemania, lo que llevó a su retiro inmediato de los periódicos. No fue sino hasta 1952 cuando, tras obtenerse el permiso correspondiente, la imagen pudo reproducirse legalmente.