La biblioteca central de Helsinki, conocida como Oodi, se ha consolidado como un espacio que va más allá de la consulta tradicional de libros, al ofrecer a sus visitantes un entorno dedicado a la creatividad, la experimentación y el desarrollo de ideas.
En el segundo piso del recinto se encuentra el llamado Taller Urbano, un espacio equipado con cabinas de grabación, impresoras 3D, cortadoras láser, máquinas de coser y diversas herramientas tradicionales, disponibles para el uso del público.
La iniciativa busca que los usuarios puedan materializar su imaginación y proyectos personales sin la limitación de no contar con el equipo necesario, fortaleciendo así el papel de la biblioteca como un centro cultural activo y participativo.